james bond

You only live twice – Reseña y análisis de la película

You only live twice – Reseña y análisis de la película

Solo se vive dos veces; una cuando naces, y otra, cuando estás cara a cara con la muerte.
Así reza el párrafo de la novela homónima de Ian Fleming, sobre el significado del título en cuestión. Novela que es desarmada y reconstruída con nuevos componentes para generar el guión que sustenta la película.
La génesis de Solo Se Vive… es extraña. Por un lado, Fleming ya había fallecido, lo cual da pié a ser más liberales con el tratamiento de su obra literaria. Por el otro, el gran suceso de Thunderball impulsa a seguir a los productores con el tema de la amenaza total, que tan buenos réditos en taquilla había dado. Súmese a esto un guión escrito por Roahl Dahl (un autor atípico, creador de Jim y el Durazno Gigante o La Historia Sin Fin, es decir fantasía para niños) y obtendremos un producto, cuando menos, inspirado.
La novela original se enganchaba con la trilogía de Blofeld, como final de la misma (Thunderball, OHMSS, You Only Live…). Filmicamente, se sigue otro orden completamente distinto. En Thunderball, Blofeld es omnipresente pero permanece en las tinieblas, y no como protagonista. Y se construye la trilogía con You Only Live…, OHMSS y Diamonds…; esta última película es incluída “a la fuerza”, ya que el texto original trataba sobre unos mafiosos italo-americanos traficantes de diamantes.
Mientras que la novela tomaba el derrotero de Bond como un ser atormentado, perseguido por la muerte de su mujer (y cuya decadencia tiene su paralelo en la locura de Blofeld, cultivando en Japón un “jardín de la muerte”, lleno de plantas productoras de venenos letales, como jardín de la tentación para los nipones suicidas), el guión solo rescatará algunos toques exóticos y la parte turística de la odisea de 007, para incorporarlo a una trama absolutamente impensada por Fleming.

Así se desarrolla el film.
Acá tenemos una cápsula rusa que secuestra (literalmente, se engulle) a una nave espacial norteamericana. El hecho es seguido por TV y ambos países quedan al borde de la guerra mientras empieza una debacle diplomática para intentar, cuando menos, calmar las cosas. Los ingleses, pequeños como potencia, pero más astutos que los rusos y los americanos, denuncian que la mencionada cápsula rusa ha descendido cerca de Japón, y antes de disparar un tiro, el hecho merece ser investigado.
Al mismo tiempo, asistimos al asesinato de Bond (aquí el teaser prácticamente no existe, solo un par de escenas muy aisladas que anticipan lo que vendrá) mientras se encontraba con una amante china en Hong Kong. El comandante Bond es enterrado en el mar, al tiempo que unos buzos rescatan el ataúd y es llevado a un submarino. Debido a que la misión es supersecreta, Bond debe pasar por muerto (lo que justifica en parte el título, aunque de una manera más débil y menos elegante que en la novela original).
Los críticos ven a esto como un renacer de las aguas, muy de los héroes míticos griegos. Puede ser, es una interpretación quizás muy profunda para mí, pero si es así, bienvenida sea. Significa que las cosas no están puestas tan al azar o por capricho del guionista.
Así es que Bond es enviado, de incógnito, a Japón. Allí deberá hacer contacto con el jefe de la inteligencia local, el carismático Tiger Tanaka, a cargo de la estrella japonesa Tetsuro Tamba (protagonista de la muy recordada serie “El Ojo De La Cerradura”).
Este personaje se entronca casi directamente con el Kerim Bey de Desde Rusia… Excéntrico, brillante, lleno de sus propias mañas aprendidas a lo largo de años de profesión, conocedor como pocos de las tácticas del enemigo… ; un tutor de Bond sobre las costumbres del espionaje local. La diferencia estriba en los usos y las tradiciones japonesas de Tanaka (el espionaje también participa de códigos de honor, tal como los tenían samurais y ninjas – mercenarios y espías del folklore nipón – en su momento). A su vez el poder de Tanaka es impresionante: dispone prácticamente de su propio ejército en las sombras, adiestrados en todas las artes marciales conocidas; tiene su propio subterráneo secreto (!), listo para desplazarse por Tokio sin pérdida de tiempo.
A la vez que Bond contacta a Tanaka, hace lo mismo con el contacto local inglés, Dikko Henderson (fugaz y extraña aparición de Charles Gray, que retornará a la serie como Blofeld en Los Diamantes…), el que es rápidamente asesinado. Rastreando a los ejecutores, 007 llegará a una corporación de alta tecnología, la cual terminará por saberse, es la proveedora de la infraestructura que SPECTRE y Blofeld están montando en Japón.
En el medio hay algunas idas y venidas, algunas peleas correctas, algunas persecuciones no muy interesantes. La investigación en sí no despierta demasiado interés, por eso es breve y expeditiva hasta llegar a la investigación de la isla a la cual la mencionada corporación envía barcos cargados con toneladas de equipos de última generación y materiales – combustibles – propios de cohetes, y regresan vacíos.
A partir de entonces, la película salta de una aventura urbana, a los paisajes espectaculares de las islas volcánicas de Japón. El film se transforma en otro, la narración toma otro cariz, y es esta parte del relato la más entrañable y recordada de los fanáticos bondianos. Y esto se debe en buena parte, a que la narración filmica ya se entronca, con alguna que otra libertad, con la poesía del original literario de Fleming.
Quizás Fleming no fuera un gran narrador, pero si era un gran creador de personajes y de situaciones extrañas, exóticas y hasta cierto punto, hipnóticas. Buena parte de las ideas originales de Fleming (la simulación de Bond como nativo de la isla, el adiestramiento en la escuela de ninjas, las pescadoras de ostras) es volcado en el guión. Es cierto, no hay prácticamente acción, es algo tan turístico como lo era la espera de Bond de la deserción de Tatiana en Desde Rusia… (las gitanas, las catacumbas de Estambul, etc). Muchas escenas que en sí no contribuyen tanto al avance del relato, pero que sí resultan atrapantes, interesantes.
Como la platea reclama sangre, la historia se matiza con un par de escenas de acción (el atentado en la escuela ninja, la muerte de la supuesta esposa de Bond-san, en la recordada escena con el veneno deslizándose por un hilo desde el techo hasta la boca de la víctima), y una memorable pelea aérea con “Little Nellie” como estrella: un autogiro diseñado por Q (si alguien no sabe lo que es un autogiro, que consulte una enciclopedia; para desasnar rápidamente diremos que es un helicóptero con un motor de hélice delante), transportable en 3 maletas grandes y armado hasta los dientes. La persecución al autogiro por parte de los helicópteros negros de SPECTRE (y que son la imagen del poster de la película) esta bien lograda para lo que se podía hacer con los recursos de la época. Suenan de fondo los inconfundibles compases del tema de 007.
La inspección de Bond es sobre los volcanes, en los cuales sospecha que se oculta el destino de los cargamentos ultrasecretos de los barcos. La inspección en tierra nos lleva hacia al descubrimiento final, cuando Bond averigua que uno de los supuestos volcanes apagados no es más ni menos que una cubierta metálica que camufla la base de lanzamiento de las falsas cápsulas rusas que envía SPECTRE al espacio.
La leyenda dice que la idea de la base en el volcán hueco fué una improvisación de último momento, un aporte que Ken Adam hizo cuando la película ya estaba en desarrollo. Dudo de ello, porque una cosa es decidir filmar una escena de mañana o de tarde (un cambio de último momento, gratuito), y otra, agregar sobre la hora la idea de construir un set de varios millones de dólares.
Que la escenografía es brillante, genial, no hay ninguna duda. La mayoría de los conceptos aportados por Ken Adam a la serie (que incluyen desde las cuevas del Dr. No, pasando por el Fort Knox de Goldfinger, hasta muchas cosas más, como la base Atlantis de La Espía Que Me Amó, el Lotus sumergible, etc) son inconfundibles, impresionantes, parte del folklore Bond. Ahora bien: lo que en 1967 era viable como concepto (la cápsula cohete que parte y regresa), ahora se nos antoja como ridícula, debido a imposibilidades de la física que entendemos al día de hoy, cuando vemos que el Transbordador Espacial tiene forma de avión precisamente para poder regresar volando desde el espacio. Es decir, lo que era tecnología de punta (o concepto de avanzada) entonces, hoy queda terriblemente desactualizado, pero igual no empaña la película (idea excelentemente homenajeada en Austin Powers 2).
Bond impide el plan, aborta la misión mientras una espectacular guerra campal se desarrolla dentro del volcán (los ninjas deslizándose por la boca del mismo también es de antología). Blofeld presenta sus facciones deformes casi sobre el final (siempre era una sombra o una voz), y Donald Pleasence le da una actitud realmente siniestra, ominosa, hasta sexualmente pervertida con su voz impasible y susurrante. Indudablemente es el mejor Blofeld de la serie, a pesar que su presencia figure en escasos minutos finales.
Explosión final, y Bond se queda con la chica japonesa (ah !… había una chica ??).
El film es muy bueno, aunque realmente remonta vuelo cuando el relato se traslada a la islas porque ahí retoma las excelentes y exóticas ideas que Fleming había volcado en el libro. El hecho de que sea Japón, esa cultura milenaria tan misteriosa y desconocida para nosotros los occidentales, atrapa más allá de bondades y carencias del guión, siendo las últimas muy pocas. La chica (Wakaba) no posee el protagonismo que la novela le daba a su personaje y termina siendo casi un elemento decorativo. Lo mismo pasa con el personaje de Tanaka, que aunque está algo más desarrollado, pierde en su translación al guión buena parte de la fascinación que generaba. Hay varias escenas antológicas, una buena partitura de Barry, una excelente canción (quizás la más bonita de la serie, conjuntamente con Goldfinger, y tomada como sampler por Robbie Williams para su hit Millennium) interpretada con inolvidable dulzura por Nancy Sinatra, buenas actuaciones en general. La tonática del libro, es verdad, ya no se condecía con el desarrollo de la serie fílmica. Pero creo que el material literario era notablemente más rico y que pierde mucho en la adaptación a la pantalla, tan sólo para proseguir con la corriente tremendista de Thunderball. El nuevo trasfondo no es malo, por el contrario está bien desarrollado y tiene buenas ideas. Pero termina resultando como dos películas mezcladas, interesantes ambas, pero que no tienen la misma esencia (o autoría) y que se chocan entre sí, restando una los tiempos que a veces precisa la otra para desarrollar sus conceptos.
Despedida temporal de Connery de la serie. Gracias a Dios, volverá en Los Diamantes… y en un adiós nostálgico en Nunca Digas Nunca Jamás. 4 CONNERYS. Buen material literario sirve de base para una de las más festejadas películas de la serie. El querer entroncar la novela con el tema de la amenaza total, hace que se desperdicien muchos buenos conceptos de la novela, así como el desarrollo de personajes. El film realmente toma vuelo cuando recurre a las ideas originales de Fleming. Un Blofeld de antología; la escena final en el volcán, absolutamente inolvidable. Todo acompañado por la exquisita canción interpretada por Nancy Sinatra.

Gran producción de James Bond con la primera aparición en persona de su némesis Blofeld (Pleasence), escenarios japoneses… pero el plan (SPECTRE impulsa a  las potencias a declararse mutuamente la guerra) y la falta de situaciones inteligentes o convincentes son lastres que el film no puede sacarse de encima. Guionada por Roald Dahl (!), espectaculares sets de Ken Adam.(2 estrellas y media de 5).
El quinto Bond puede ser fácilmente diferenciado del resto ya que es el único japonés. Es un producto, pero probablemente sea el más consistentemente entretenido hasta este tiempo – no como las sorprendentes escenas de Goldfinger, pero muy superior a Thunderball -. Los diseños futuristas de Ken Adam (incluyendo un volcán hueco) parecen perfectos para el género.Lewis Gilbert es posiblemente un mejor director de actores que sus predecesores y es un razonablemente eficiente administrador de tráfico; no deja a sus actores vagar demasiado en los sets. Y el James Bond de Sean Connery ya no es el mismo brillante y lustroso maniquí de los films anteriores; interpretando al super héroe como un tranquilo, más videos porno gratis que un aturdido espectador, Connery le da más carácter al papel del que había tenido antes. Este casual y humano Bond es más tierno en sus relaciones sexuales— uno podría asombrarse si las llama a ellas, relaciones amorosas. El guión de Roald Dahl (fuera de Julio Verne y los viejos seriales) es ingeniosamente consistente y Donald Pleasence, como Blofeld, acaricia su gato blanco ominosamente.